La energía y los cables submarinos ponen a Colombia en el radar de la nueva carrera regional por los centros de datos
Colombia ya registra 55 proyectos de centros de datos y cuenta con 12 cables submarinos que fortalecen su conexión con las redes internacionales. En un mercado impulsado por la inteligencia artificial, la disponibilidad de energía, conectividad e infraestructura se convierte en un factor cada vez más relevante para atraer nueva inversión.
La expansión de la inteligencia artificial está transformando la geografía de la inversión en infraestructura digital. A medida que aumentan las necesidades de procesamiento y almacenamiento de datos, la disponibilidad de energía, conectividad internacional y capacidad de transmisión se vuelve un factor cada vez más relevante para decidir dónde localizar nuevos centros de datos.
La dimensión del mercado es global. La Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que la inversión en centros de datos alcanzó cerca de US$500.000 millones en 2024, casi el doble de la registrada en 2022. Ese año, el consumo eléctrico de estas instalaciones llegó a 415 TWh y podría alcanzar alrededor de 945 TWh en 2030, impulsado principalmente por la expansión de la inteligencia artificial.
Colombia busca participar de esta expansión con una infraestructura que ya tiene escala y con condiciones para incorporar nuevos proyectos. Un análisis realizado por ProColombia identifica 55 proyectos de centros de datos en el país, de los cuales 46 ya se encuentran en operación, mientras los demás corresponden a infraestructura en distintas etapas de construcción, desarrollo o planeación. Los proyectos incluyen compañías nacionales e internacionales provenientes de mercados como Estados Unidos, México, Francia, Luxemburgo y Costa Rica.
El mercado nacional también muestra una trayectoria de crecimiento. Según Statista, los ingresos de la industria de centros de datos en Colombia alcanzaron US$2.229 millones en 2025. La infraestructura soporta actividades de banca y finanzas, telecomunicaciones, tecnología, comercio, manufactura y servicios públicos, además de tecnologías como cloud computing, big data e inteligencia artificial.
El origen del capital también muestra el carácter internacional del sector. Según información sectorial citada por fuentes especializadas, Estados Unidos representa cerca del 73 % de la inversión identificada en centros de datos en Colombia, seguido por México y Brasil.
Energía y conectividad pesan cada vez más
En los centros de datos, la decisión de localización depende tanto del mercado como de la capacidad de garantizar una operación continua y confiable. Colombia cerró 2025 con 84.412 GWh de generación eléctrica, 84.049 GWh de demanda y 21.028 MW de capacidad efectiva neta en el Sistema Interconectado Nacional, según XM.
La disponibilidad de una matriz con una alta participación de fuentes renovables también forma parte de la propuesta de valor que Colombia está presentando a los inversionistas. ProColombia destaca la importancia de una matriz energética competitiva y con una importante participación de fuentes renovables para atraer infraestructura digital.
La infraestructura de transmisión también tiene una ruta de expansión hacia 2034, con nuevas subestaciones y líneas del Sistema de Transmisión Nacional y Regional, un factor relevante para una industria cuyo consumo eléctrico seguirá aumentando a medida que crezcan las cargas de procesamiento.
Colombia cuenta, además, con 12 cables submarinos, una infraestructura que fortalece su conexión con las redes internacionales y amplía sus posibilidades como punto de interconexión regional.
Esta combinación de energía, conectividad y capacidad de infraestructura resulta especialmente relevante en un sector en el que la continuidad del servicio y la disponibilidad de capacidad eléctrica son determinantes para la operación.
El próximo salto está en infraestructura para IA
La oportunidad de inversión se extiende más allá de la construcción de edificios. El crecimiento de los centros de datos está generando demanda por infraestructura eléctrica, conectividad, servidores, almacenamiento, refrigeración, ciberseguridad, energía renovable y soluciones de eficiencia, además de capacidades especializadas para inteligencia artificial y computación en la nube.
La Agencia Internacional de Energía señala que el crecimiento de la demanda de los centros de datos está asociado no solo con los servidores, sino también con sistemas de almacenamiento, redes, refrigeración, conexiones a la red y generación de respaldo. En su escenario base, la demanda eléctrica de los centros de datos crecería alrededor de 15 % anual entre 2024 y 2030, mientras que el consumo de los servidores acelerados, principalmente asociados con IA, crecería a una tasa cercana al 30 % anual.
Esta transformación también empieza a reflejarse en la política tecnológica del país. El Plan TIC Colombia 2026-2030 se encuentra en proceso de construcción y validación por parte del Ministerio TIC. La hoja de ruta presentada por el Gobierno busca que la tecnología se convierta en un motor de productividad, generación de empleo, innovación, desarrollo económico y oportunidades en las regiones.
Esta agenda tecnológica converge con las prioridades económicas del Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella, que ha planteado atraer inversión hacia infraestructura, energía y tecnología, así como movilizar capital, financiación, capacidades empresariales y transferencia tecnológica. En esta línea, el Gobierno busca impulsar nuevos proyectos de inversión que contribuyan a la industrialización, la incorporación de tecnología y la generación de empleo de mayor calidad.
En este contexto, el desarrollo de infraestructura digital puede conectar dos agendas que avanzan de manera paralela: la necesidad global de ampliar la capacidad para procesar datos y la oportunidad de atraer hacia Colombia capital, tecnología y nuevos proyectos de infraestructura.
En materia de eficiencia, la versión final del PAI-PROURE 2026-2035 publicada por la UPME incorpora recomendaciones específicas para el crecimiento de los centros de datos, a los que identifica como instalaciones electrointensivas. El documento plantea desarrollar estándares de eficiencia energética, esquemas de certificación, sistemas avanzados de enfriamiento, estrategias de reutilización de calor residual y mecanismos de flexibilidad y gestión de la demanda.
La sostenibilidad, así, deja de ser únicamente una variable ambiental y se convierte también en un factor económico para la competitividad de la industria. Para los nuevos proyectos, disponer de energía suficiente, confiable y competitiva será cada vez más relevante, al igual que la capacidad de reducir el consumo de agua y energía y mejorar la eficiencia operacional.
Con un mercado que ya supera los US$2.200 millones, 55 proyectos identificados y activos estratégicos en energía y conectividad, Colombia tiene una oportunidad concreta de atraer una nueva generación de inversión extranjera: capital, tecnología e infraestructura para construir las capacidades sobre las que crecerán la inteligencia artificial, la nube y la economía digital en América Latina.