Festival Petronio Álvarez, joya cultural del Pacífico

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26 Noviembre 2019
Durante cinco días en todos los rincones de Cali se escucha la música afrodescendiente del occidente del país. Una tradición que empezó hace dos décadas y se mantiene para atraer a viajeros internacionales para que conozcan la tierra de los 1.000 ritmos.

Desde hace 20 años agosto es el mes en el que Pacífico colombiano luce uno de sus tesoros más preciados: la música. Lo que comenzó como un evento modesto y tímido, hoy es uno de los encuentros musicales más importantes del país, en donde más de 100.000 personas conocen fragmentos de la riqueza cultural afrodescendiente de Colombia, gracias al Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez en Cali.
 
Para disfrutarlo solo se necesita de un gran interés por escuchar ritmos que se creían perdidos o extintos. Esta fue una de las razones por las que en 1997 se organizara la primera versión del festival. Su temática consistió en convocar agrupaciones de la región pacífica y reunirlas en una competencia musical, formato que se mantiene hasta hoy.
 
Para ProColombia, que promociona el turismo internacional, este tipo de eventos son rasgos de la cultura colombiana dignos de mostrar al mundo, con el propósito de atraer viajeros extranjeros a que conozcan en un festival de cinco días no solo la música, sino la mística que encierra la tradición de la región Pacífica, rica en expresar su cultura a través de instrumentos musicales, la comida o los bailes.

El legado africano en el escenario

De 1997 a hoy el festival ha crecido, se ha vuelto más popular. Pero lo que sigue intacto es su raíz, la herencia africana se respira en cada rincón y Cali se convierte por varios días en el escenario para que los ritmos de este viejo continente se escuchen.
 
Tanta tradición valió para que en 2015 la Unesco declarara Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad a la música de marimba y cantos y bailes tradicionales de la región colombiana del Pacífico Sur y de la provincia ecuatoriana de Esmeraldas.
 
En el festival se escuchan los ritmos más autóctonos, los cuales se diferencian por sus instrumentos musicales, de los cuales la marimba es el más popular y del que se desprende un género musical. El currulao, la chirimía, alabao, bunde y la juga son otros de los ritmos que se interpretan para conquistar al público que sostiene pañuelos blancos, que al moverlos con euforia se aprueba a las agrupaciones en tarima.
 
Al tratarse de un concurso, desde sus inicios se establecieron las categorías de Chirimía (músicas en formato de vientos), Marimba (músicas de marimba y cantos tradicionales) y Agrupación Libre (bandas que interpretan repertorios basados en géneros musicales tradicionales del Pacífico afrocolombiano) y, desde 2008, se agregó la categoría de Violines Caucanos, modalidad que reúne agrupaciones que interpretan músicas tradicionales de la región del norte del Cauca, sur del Valle del Cauca y Valle del Río Patía, conocidas como valles interandinos.
 
De esta gran tradición han surgido artistas muy famosos en Colombia como Choquibtown o Herencia de Timbiquí, bandas que ahora esparcen la música del Pacífico en varias regiones del país y en otras partes del mundo.
 

La ciudadela cultural del Petronio

A la explosión musical se le suman otras tradiciones típicas de la región que fueron sumándose con los años al festival para mostrar lo más representativo del Pacífico.
 
La gastronomía es una de ellas. Fuera de las competencias musicales, se dispone en los alrededores del escenario de conciertos, puestos de comida típica. El plátano y coco son la base de platos autóctonos que deleitan el paladar de los asistentes que tienen la oportunidad de probar del sancocho de coco, empanadas de camarón o el encocado de jaiba.
 
Las bebidas tradicionales no se quedan atrás, pues al ritmo de cualquier buen currulao, la gente entra en ambiente con licores como el arrechón, la tomaseca, el tumbacatre o el viche, tragos típicos que ponen a bailar a cualquiera.
 
Y finalmente la tradición manual toma protagonismo dentro del festival, como los típicos turbantes que se convirtieron en una compra obligada para las mujeres que los visten en su cabeza con grandes moños y de varios colores. También se encuentran collares, anillos, aretes, entre otros objetos hechos a mano por familias originarias de la región.
 
Estos espacios lo que buscan es mantener viva la identidad cultural y étnica de las comunidades del Pacífico, además de darles la oportunidad de emprender y generar empleo.
 
Sin duda, el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez es patrimonio del país, en el que los grupos afrodescendientes del occidente de Colombia muestran sus más preciadas tradiciones. Este evento es ejemplo de conservación y respeto por la cultura colombiana, tesoro que está atrayendo las miradas del mundo.

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