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COVID-19
21 Julio 2020
Coronavirus y su impacto en la economía mundial

En la edición de junio de Perspectivas de la Economía Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó que ésta se contraerá -4,9% en 2020, es decir, 1,9 puntos porcentuales más que el pronóstico de la edición de abril de 2020 (-3,0%). La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto más negativo que lo previsto en la actividad en el primer semestre de 2020 y la recuperación será, según las proyecciones, más gradual de lo que se había pronosticado. Por tanto, se espera que esta sea la peor recesión desde la Gran Depresión, cuando la economía mundial se redujo aproximadamente un -10%, y superando la contracción registrada en la crisis financiera internacional (-0,1% en 2009). Para 2021, el FMI proyecta que la economía mundial repunte 5,4%.

El Fondo advierte que, por primera vez desde la Gran Depresión, tanto las economías avanzadas como las de mercados emergentes y en desarrollo se encuentran en recesión. La entidad proyecta que en 2020 el crecimiento en las economías avanzadas se sitúe en -8,0%, teniendo en cuenta que estos países ya venían registrando un débil crecimiento económico y que varios de ellos se han visto fuertemente impactados por la pandemia y el consecuente confinamiento de la población. Por esta razón se estiman contracciones en 2020 para Estados Unidos (-8,0%), Canadá (-8,4%), Japón (-5,8%), Reino Unido (-10,2%), Alemania (-7,8%), Francia (-12,5%), Italia (-12,8%) y España (-12,8%).  
 
Por el contrario, las economías de mercados emergentes y en desarrollo, en conjunto, traían un buen dinamismo económico, por lo que para ellas el FMI pronostica una caída menor del PIB en 2020 (-3,0%). En este caso, adicional al efecto de las medidas de aislamiento que afectan la actividad económica, estos países enfrentan un fuerte shock de la demanda externa, una salida de capitales, presiones en su tipo de cambio, una caída en los precios de los productos básicos y una contracción del turismo, al tiempo que tienen que lidiar con sistemas de salud más deficientes y un espacio fiscal más limitado para proporcionar apoyo, en comparación a los países desarrollados. Además, algunas economías entraron en esta crisis en un estado vulnerable, con bajas tasas de crecimiento y altos niveles de deuda pública. 
 
En el caso de Asia emergente, la entidad prevé que sea la región del mundo con la menor contracción en 2020 (-0,8%), con la economía de China creciendo 1,0%. En el primer trimestre, la actividad económica en China se contrajo -6,8%, pero se espera un fuerte repunte en el resto del año y un apoyo fiscal considerable. En el caso de India, se espera una caída del PIB real de -4,5% en 2020, debido a las rigurosas medidas para restringir la propagación del virus y el estrés que viene sufriendo el sector financiero.
 
En el caso de América Latina y el Caribe, el FMI proyecta que será la región del mundo con la contracción más grande, con una tasa de -9,4% en 2020, un descenso mucho más pronunciado que durante la crisis financiera internacional (-2,0% en 2009 según el FMI), debido al impacto de las medidas necesarias para frenar la propagación de la pandemia, el significativo deterioro de las condiciones de financiación y de los precios de los commodities y los efectos secundarios de la recesión mundial. El FMI advierte que la desaceleración económica de los principales socios comerciales recortará el comercio internacional, la inversión extranjera directa, los flujos turísticos y las remesas, pronosticando caídas importantes en las dos economías más grandes de la región, México (-10,5%) y Brasil (-9,1%). Las proyecciones del Banco Mundial van igual sentido, estimando una caída de -7,2% del PIB de la región (aunque excluyendo a Venezuela), con México y Brasil contrayéndose -7,5% y -8,0%, respectivamente. Sin embargo, ambas entidades esperan que Colombia sea una de las economías grandes de la región con menor contracción, con una reducción de -7,8%, según el FMI, y de -4,9%, según el Banco Mundial, similar al desempeño de Chile para el que se proyecta una caída de -7,5%, según el FMI, y -4,3%, según el Banco Mundial. 
 
Para el FMI preocupa que las tasas de infección y mortalidad per cápita de la pandemia en la región latinoamericana se están acercando a las registradas en Europa y Estados Unidos, que el crecimiento del primer trimestre fue peor de lo esperado en la mayoría de los países, que los datos económicos disponibles indican que la caída de la actividad en el segundo trimestre será más pronunciada que lo proyectado en abril y que la rapidez con la que continúa propagándose la pandemia sugiere que las medidas de distanciamiento social tendrán que prolongarse, deprimiendo la actividad económica en el segundo semestre. De hecho, numerosos países de la región tienen elevados niveles de informalidad y están poco preparados para hacer frente a nuevos brotes de la pandemia, con una elevada ocupación de unidades de cuidados intensivos y escasa capacidad de pruebas y rastreo.

 

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