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COVID-19
21 Julio 2020
Coronavirus y su impacto en la economía colombiana
Crecimiento económico y desempleo

De acuerdo con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), se espera que Colombia se contraiga -7,8%, en 2020, lo que se constituiría en la primera recesión en Colombia desde 1999, cuando la economía se contrajo -4,2%. Para el FMI, el dinamismo que traía la economía colombiana y las rápidas respuestas de política económica ante la pandemia permiten pronosticar una caída de la actividad económica menor a la de otros países de Latinoamérica y el Caribe, que en conjunto tendrían una caída de -9,4% en 2020. Adicionalmente, el FMI considera que, si la situación de salud se estabiliza, Colombia podría liderar la recuperación económica en la región latinoamericana, con un crecimiento de 4,0% en 2021, por encima del promedio esperado para la región (3,7%).

Los pronósticos del Banco Mundial y Cepal van en igual sentido a los del FMI. El Banco Mundial proyecta una caída de la economía colombiana de -4,9% en 2020 y una recuperación de 3,6% en 2021, con una perspectiva mejor a la de Latinoamérica y el Caribe para la que estima una caída de -7,2 en 2020 y un crecimiento de 2,8% en 2021. En el caso de Cepal, se pronostica que la economía colombiana se contraiga -5,6% en 2020, superior a la caída esperada para América Latina y el Caribe (-9,1%).

En su informe de Política Monetaria de abril, el Banco de la República pronosticó que el crecimiento del país estará en un rango entre -2,0% y -7,0% en 2020. El equipo técnico del Banco explica que, en un escenario de relajamiento paulatino de las medidas de distanciamiento social y de restablecimiento de la confianza, es posible esperar una recuperación gradual de la economía para la segunda mitad del año, que debería continuar en 2021. Por su parte, el Ministerio de Hacienda estima una contracción de -5,5% en 2020.

En su publicación del 25 de mayo, ANIF plantea tres escenarios. Un escenario base, donde la economía se contraería -2,4% anual y la tasa de desempleo ascendería a 18,5%; un escenario más pesimista, si persisten los problemas de salud pública y se amplía el periodo de aislamiento, con una caída del PIB real de -4,5% anual y una tasa de desempleo de 22,5%; y un escenario optimista, de menor afectación económica, con una contracción del PIB real de -1,1% anual y una tasa de desempleo de 16,5%. En los tres escenarios, la entidad plantea una tasa de desempleo más alta a la prevista por el FMI para Colombia (12,2% en 2020).

Por el lado de la oferta, ANIF estima, en su escenario base, que solo dos sectores registren crecimientos positivos: el agropecuario (2,5%), teniendo en cuenta que los hogares estarán priorizando la compra de este tipo de bienes; y servicios sociales (2,2%), jalonados principalmente por las actividades relacionadas con la salud humana. Las mayores contracciones se verían en los sectores de: minería (-8,5%), debido a los menores precios del petróleo y a la debilidad de la demanda tanto externa como interna; y construcción (-8,1%), dada la menor dinámica de las edificaciones y la difícil reactivación de las ventas de vivienda por las reducciones en los ingresos de los hogares.

Por el lado de la demanda, ANIF estima que el consumo de los hogares se contraería -2,8% anual, en línea con las pérdidas de ingreso de los hogares, su alto endeudamiento, la reducción de su confianza y el aumento del desempleo. La formación bruta de capital caería -8,5%, debido al menor dinamismo de los proyectos productivos y la debilidad del sector de la construcción; mientras el consumo del Gobierno sería el único componente del gasto en registrar un crecimiento positivo (2,8%), teniendo en cuenta las necesidades del sector de la salud y las políticas fiscales de apoyo social y empresarial.

Por su parte, en su informe del 31 de mayo, Fedesarrollo ubica su pronóstico de crecimiento para Colombia en un rango entre -5,0% y -7,9% y una tasa de desempleo entre 18,2% y 20,5% (escenario central y pesimista, respectivamente). En el escenario central, por el lado de la demanda, la entidad espera una contracción del consumo privado de -5,1%, explicado por las medidas de confinamiento obligatorio, una caída importante en la confianza del consumidor, el aumento en la tasa de desempleo y un menor ingreso nacional. La formación bruta de capital, por su parte, se contraería -16,8%, debido a una caída en la inversión en vivienda y de otros edificios y estructuras, a la menor confianza en cuanto a las condiciones económicas para invertir y la desaceleración en la importación de maquinaria y equipo. Por el contrario, el consumo público aumentaría 5,3%, obedeciendo a los esfuerzos fiscales del Gobierno nacional para hacerle frente a la crisis económica y sanitaria.

En cuanto a actividades económicas, Fedesarrollo espera, en su escenario central, que 4 de las 12 actividades crezcan: administración pública y defensa (5,9%), información y comunicaciones (3,1%), agropecuario (2,4%) y actividades profesionales, científicas y técnicas (0,3%). Por el contrario, el sector más afectado sería el de actividades artísticas, entretenimiento y servicios domésticos (-20,6%), seguido de comercio, transporte, alojamiento y restaurantes (-16,1%), actividades inmobiliarias (-12,1%), minería (-10,8%) y construcción (-10,2%).

 

Déficit fiscal y endeudamiento

El 16 de junio, el Comité Consultivo de la Regla Fiscal aprobó por unanimidad la suspensión de la regla fiscal en el país durante 2020 y 2021, teniendo en cuenta la magnitud del choque macroeconómico que experimenta actualmente la economía local e internacional y la necesidad de mayor flexibilidad fiscal. El comité indicó que el gobierno nacional se compromete a incluir en el Marco Fiscal de Mediano Plazo los lineamientos fundamentales de la estrategia fiscal requerida a lo largo de los próximos años para normalizar las cuentas fiscales. Además, el Comité Independiente de la Regla Fiscal hará un seguimiento sistemático del plan fiscal presentado por el ejecutivo y conceptuará sobre la marcha del plan y su consistencia hacia las metas de mediano plazo.

El 26 de junio, el Ministerio de Hacienda presentó su Marco Fiscal de Mediano Plazo donde se amplió la meta de déficit del Gobierno Nacional Central hasta 8,2% del PIB en 2020 (en enero se tenía previsto que fuera -2,2% del PIB). El programa determina que en el año 2021 se llevará a cabo un ajuste sustancial del déficit, desmontando buena parte de los gastos extraordinarios de la emergencia, por lo que la meta para 2021 se estableció en un déficit de 5,1% del PIB.

Debido a que el mayor gasto para atender la emergencia sanitaria y económica será financiado con deuda, se proyecta que la deuda bruta del Gobierno Nacional Central ascienda a 65,6% del PIB en 2020 y se reduzca a 60,5% del PIB en 2021.

 

Inflación y tipo de cambio

En su informe de Política Monetaria de abril, el Banco de la República pronosticó que la inflación se ubicará entre 1% y 3% en 2020, inferior a la registrada en 2019 (3,8%). La menor inflación se explicaría en la debilidad en la demanda y los excesos de capacidad productiva. Para 2021, el Banco estima que la inflación converja a niveles cercanos a la meta (3%), a medida que la economía se recupere.

Respecto al tipo de cambio, los analistas locales encuestados por el Banco estiman que ascienda a COP 3.843 por USD al final del año 2020, lo que quiere decir una depreciación de 17,3%, respecto al cierre de 2019, cuando se ubicó en COP 3.277 por USD. Los analistas extranjeros proyectan valores similares. En general, todos esperan que el tipo de cambio descienda al cierre de 2021. Puntualmente, los analistas locales estiman un promedio de COP 3.656 por USD, lo que implicaría una apreciación de la moneda de 4,9%.

 

Fuentes:

 

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